Perspectivas de los sectores

Proveedores y servicios sanitarios

Cuestiones clave para el sector que se reflejan actualmente en la selección de riesgos

La escasez de fuerza laboral, junto con la pérdida de ingresos a causa de la pandemia de COVID-19, ha afectado considerablemente a los sistemas sanitarios de todo el mundo. Según BMJ Global Health, en todo el mundo se registraron un total de 152.888 infecciones y 1.413 muertes de trabajadores sanitarios; los médicos representaron algo más de la mitad (51,4 por ciento) de las muertes. Además, el sector ya se estaba enfrentando a una escasez mundial de 5,9 millones de enfermeras, y la pandemia provocó una rotación de personal adicional de entre el 20 y el 30 por ciento, según algunas estimaciones. Como estrategia para mitigar el riesgo del talento, un proveedor de servicios sanitarios, HCA Healthcare, adquirió participación mayoritaria en el Galen College of Nursing, una de las mayores escuelas de enfermería privadas de EE. UU. El sector en general también se centra en las estrategias de retención de empleados para hacer frente a problemas como el agotamiento y la fatiga. El riesgo para los pacientes y para la calidad en general son primordiales para el sector.

Sorpresas en los 10 principales riesgos seleccionados

La encuesta de 2019 mostró un énfasis en el riesgo cibernético, de reputación y de competencia. En 2021, el capital humano se convirtió en el riesgo dominante, representado cuatro de los diez riesgos principales. La escasez de fuerza laboral en la atención médica es bien conocida, pero la crisis de la pandemia aceleró la presión sobre los empleados. A medida que los sistemas sanitarios van superando las olas de variantes de COVID-19, la preocupación por el capital humano sigue siendo prioritaria. Para hacer frente a este riesgo, el sector tendrá que dedicar tiempo, recursos y financiación a preservar y proteger su fuerza laboral y ofrecer programas de beneficios y recompensas para atraer al talento y retenerlo. Además, las organizaciones podrían beneficiarse de estrategias definitivas para ayudar a los empleados a recuperarse del trabajo física y emocionalmente, abordando el problema con un método de gestión de riesgos y desarrollando una política de gestión de la recuperación. Pueden recopilar sistemáticamente información sobre la recuperación como un peligro, analizar su riesgo y aplicar controles que lo mitiguen. También pueden establecer un sistema de informes sobre la recuperación para los empleados que pueda convertir los datos subjetivos en información objetiva y procesable para fundamentar la toma de decisiones. Al investigar los accidentes, las empresas pueden incluir la recuperación como parte del análisis para identificar los posibles factores que contribuyen o que son la causa principal. Asimismo, pueden llevar a cabo programas de formación y enseñanza en materia de gestión de la recuperación para los empleados y la dirección, desarrollar planes definitivos para la gestión de los trastornos del sueño y otras cuestiones relacionadas con el bienestar de los empleados, y llevar a cabo auditorías periódicas que ofrezcan acciones correctivas a través de un modelo de mejora continua.

Los riesgos más infravalorados

El riesgo más infravalorado en el sector es no satisfacer las necesidades de los clientes (pacientes). La escasez de fuerza laboral, la crisis de la pandemia, el ausentismo y la incapacidad de atraer al talento y retenerlo pueden tener graves consecuencias para la calidad de la atención, la seguridad y la satisfacción de los pacientes. La presión a la que están sometidos los empleados no tiene precedentes y es preciso insistir en el impacto en la calidad de la atención. Una encuesta reciente realizada a los trabajadores sanitarios de los hospitales reveló que el 26 por ciento está enfadado y el 29 por ciento se ha planteado dejar el campo de la medicina. Las estrategias de captación y retención de talento serán prioritarias para las organizaciones, al igual que el desarrollo de conexiones sólidas con las escuelas de enfermería y las facultades de medicina para atraer candidatos. Además, el creciente uso de la enfermería itinerante para cubrir vacantes de empleo introduce otros riesgos que deben gestionarse con una formación, educación y aprendizaje didáctico de eficacia probada para garantizar una alta fiabilidad en la atención al paciente.

Desafíos a los que se enfrentará el sector en los próximos 3 años y qué pueden hacer las organizaciones para afrontarlos

El Internet de las cosas es un reto cada vez mayor para el sector. Con el avance de la telemedicina y las tecnologías relacionadas para el seguimiento electrónico remoto, la salud domiciliaria, los diagnósticos digitales y cosas por el estilo, las organizaciones tendrán que centrarse ampliamente no sólo en los riesgos y controles cibernéticos, sino en los controles de funcionamiento y calidad para el lugar de trabajo del futuro. Los modelos de atención que se han hecho virtuales conllevan toda una serie de nuevos riesgos para las organizaciones. Los gestores de riesgos tendrán que perfeccionar sus enfoques para incluir evaluaciones de la vulnerabilidad de las plataformas de telemedicina, los modelos de prestación de servicios de telemedicina y en los resultados de la atención al paciente. Además, la escasez de mano de obra y su repercusión en la atención al paciente seguirán siendo una preocupación fundamental para el sector. La creación de modelos de recuperación, agotamiento y resiliencia será un componente clave en los planes de riesgo para que los sistemas sanitarios garanticen la coherencia de la atención, tanto si esta se presta en persona como a través de Internet (por ejemplo, mediante la telemedicina o programas basados en aplicaciones).

Cómo los nuevos retos exigirán que las empresas cambien sus métodos para abordar la gestión y mitigación de riesgos

Habrá que adaptar rápidamente las estrategias de gestión y mitigación de riesgos para gestionar eficazmente la seguridad y la satisfacción de los pacientes y los empleados ante la escasez de mano de obra. Los gestores de riesgos tendrán que ampliar su ámbito de actuación para incluir el riesgo de los recursos humanos y el capital humano, a fin de garantizar la evaluación eficaz de los riesgos tradicionales (negligencia médica, indemnización de los trabajadores, responsabilidad civil general, etc.). Los ejercicios de simulación de personal pueden ser útiles para comprender los riesgos inherentes al ausentismo, la rotación y la escasez de personal. Reforzar el alcance de la gestión de riesgos para garantizar que los profesionales del riesgo participen desde el principio y con frecuencia en las fusiones, las adquisiciones, las estrategias de brecha laboral y el establecimiento de un entorno asistencial proporcionará mejoras en el riesgo retenido para la organización.

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