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Instituciones Financieras

Cuestiones clave para el sector que se reflejan actualmente en la selección de riesgos

Los perfiles de riesgo de las entidades financieras están evolucionando rápidamente debido a los cambios en sus modelos operativos y en su oferta a los clientes, así como a causa de la aceleración de la competencia de los retadores digitales, incluyendo las empresas tecnofinancieras. Además, los costes asociados a estas transformaciones digitales presentan sus propios riesgos, ejerciendo presión sobre las cuentas de resultados, sobre todo si los tipos de interés siguen siendo bajos. Los resultados de la encuesta revelan un amplio interés de las partes interesadas en las posibles pérdidas derivadas de eventos poco frecuentes, conocidos como riesgo extremo, relacionados con el clima, el crédito y la cibernética, entre otras áreas. El cambio normativo o legislativo (número cinco) también es un riesgo muy valorado (relacionado con cuestiones como el cambio climático, cuestiones ESG, los activos digitales y la resiliencia) y también agrava algunos otros riesgos (por ejemplo, la confidencialidad de los datos).

Sorpresas en los 10 principales riesgos seleccionados

Dado que los ciberataques son el riesgo número uno para las entidades financieras, es sorprendente que los riesgos relacionados, como los fallos en la cadena de suministro o en la distribución, el riesgo de los proveedores, el riesgo de conducta y el fraude, no figuren entre los 10 primeros. Los datos del sector sugieren que el fraude ha aumentado considerablemente desde que comenzaron los confinamientos. Otras omisiones notorias en los 10 primeros puestos son el riesgo político, el riesgo de crédito y el cambio climático, una preocupación que predomina en las salas de dirección. Podría decirse que el riesgo de crédito debería ocupar un lugar más alto, sobre todo teniendo en cuenta su prevalencia en Europa, Oriente Medio y África, donde se encuentra el 42% de los encuestados.

Los riesgos más infravalorados

Los riesgos más infravalorados son los no financieros, especialmente el fraude, la malversación y otras malas conductas. Entre los bancos, las pérdidas más frecuentes y graves se han producido históricamente como consecuencia de este tipo de riesgos de conducta. El entorno actual (con multitud de empleados que trabajan desde casa) aumenta la posibilidad de que se produzcan más pérdidas con consecuencias prolongadas durante los próximos tres a cinco años y de que haya incidentes que puedan pasar desapercibidos durante periodos de tiempo.

Desafíos a los que se enfrentará el sector en los próximos 3 años y qué pueden hacer las organizaciones para afrontarlos

El riesgo de transición asociado a la satisfacción de la demanda de ESG por parte de las partes interesadas es uno de los mayores retos a los que se enfrenta el sector. Además, los departamentos de riesgos tendrán que asegurarse de que cuentan con marcos sólidos para cuantificar y mitigar la exposición al riesgo extremo.

La adopción de nuevas tecnologías y la necesidad de innovar a gran escala deben ir acompañadas de planes para mitigar los riesgos cibernéticos y de litigio asociados. Según VMWare, en el periodo de tres meses desde febrero a marzo de 2020, los ciberataques dirigidos al sector financiero aumentaron un 238 por ciento y los ataques de ransomware se multiplicaron por nueve durante el mismo periodo. Las prácticas de gobernanza del riesgo cibernético deben ajustarse a la amplitud de las amenazas.

Cómo los nuevos retos exigirán que las empresas cambien sus métodos para abordar la gestión y mitigación de riesgos

Las entidades financieras tendrán que asegurarse de que cuentan con un método estructurado para definir los riesgos cibernéticos y otros riesgos no financieros. Esto incluye el desarrollo de una comprensión detallada de los riesgos clave (cuantificados a niveles de confianza crecientes) en el contexto del apetito de riesgo y la tolerancia al riesgo de una entidad. Además, las entidades financieras deben aumentar su confianza en la transferencia de riesgos como herramienta para gestionar la volatilidad. La amplia atención de las partes interesadas en el riesgo climático, junto con el aumento de las pérdidas relacionadas con el clima, requerirá que las entidades financieras forjen vínculos más estrechos entre la estrategia corporativa y la gestión del riesgo climático. Este esfuerzo incluirá la incorporación de nuevas técnicas de modelización en los marcos de riesgo y la evaluación de nuevas fuentes de capital, como los valores relacionados con el seguro, para transferir o mitigar el riesgo retenido.

Top 10 Riesgos actuales

Riesgos futuros

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