2. Interrupción de negocio

Para los que visitaban Londres, la calle Oxford Street en el distrito de West End, con más de 2 km de longitud y más de 90 icónicas tiendas de moda y tecnología de vanguardia, restaurantes y lugares de ocio, era el paraíso de las compras. En marzo de 2020, cuando el gobierno emitió una orden de confinamiento para combatir la pandemia de COVID-19, Oxford Street se vació de la noche a la mañana. El West End se quedó sin vida.

Un año más tarde, aproximadamente al mismo tiempo que se realizó el estudio de Aon, las tiendas fueron abriendo poco a poco, pero alrededor de una quinta parte de Oxford Street había cerrado para siempre; se perdieron más de 50.000 puestos de trabajo en el comercio minorista y la hostelería. Los ingresos en el distrito habían caído más del 80%.

Lo sucedido en Oxford Street es representativo de lo ocurrido en otras ciudades del mundo, desde París y Nueva York hasta Tokio y Río de Janeiro, donde todos los sectores empresariales experimentaron perturbaciones sin precedentes debido a las órdenes de confinamiento y las restricciones de viaje más amplias de la historia de la humanidad.

"La pandemia ha subvertido la forma tradicional de pensar en la interrupción de negocio", afirma Richard Waterer, Director General de Aon en EMEA (Europa, Oriente Medio y África). "Se ha redefinido: el negocio puede verse interrumpido por un abanico mucho más amplio de situaciones. Debido a la tecnología y a la forma en que hacemos negocios, la interrupción puede ser más sistémica. No sólo le ocurre a los que se encuentran en zonas de alto riesgo. La interrupción de negocio le puede ocurrir a cualquiera".

Este contexto de riesgo y volatilidad ha hecho subir la interrupción de negocio al puesto dos en la Encuesta Global de Gestión de Riesgos 2021 de Aon. Mientras tanto, la creciente complejidad de los seguros de interrupción de negocio también contribuye a la preocupación de los encuestados sobre el tema en general. En la encuesta de 2019, los participantes a nivel global previeron que el riesgo de interrupción de negocio sólo se ubicaría en el puesto siete. Los encuestados de Europa y la región de Asia-Pacífico, donde los confinamientos más estrictos por COVID-19 han diezmado a las pequeñas y medianas empresas debido a los cierres temporales masivos de fábricas y puertos, y donde las catástrofes naturales, como los incendios forestales, las inundaciones y los tifones han causado estragos, perciben la interrupción de negocio como el riesgo número uno.

No es de extrañar que los participantes del sector de la hostelería, viajes y ocio también calificaran la interrupción de negocio como un riesgo número uno. Este sector se enfrentó a los mayores problemas de interrupción debido a las continuas restricciones de viaje y a la precipitada caída de la demanda de los consumidores. En otro estudio de Aon, "Analizando las Prioridades de Riesgos y Resiliencia para un futuro Post-Covid", el 67% de los participantes del sector de la hostelería han visto su negocio gravemente afectado y esperan que les lleve mucho tiempo recuperarse: el 63% espera que el impacto en su negocio dure más de un año. Según Forbes, sólo durante los primeros 10 meses de 2020, el sector turístico perdió 935.000 millones de dólares en ingresos en todo el mundo.

Por otra parte, el sector energético también percibe la interrupción de negocio como un riesgo número uno, ya que la pandemia ahogó la demanda. Mientras que el uso de la electricidad disminuyó significativamente en muchos países, el mercado del combustible para el transporte se redujo drásticamente, ya que los aviones se quedaron en tierra y se restringió la circulación.

Las interrupciones de negocio también supusieron una gran amenaza para el sector de las ciencias de la vida, que tuvo que suspender sus ensayos de investigación con seres humanos en regiones que se encontraban en situación de confinamiento parcial o total.

Aunque la percepción del riesgo de interrupción de negocio se debe principalmente a la pandemia, hay que tener en cuenta otros factores:

  • Los ciberataques se han convertido en una amenaza creciente de interrupción de negocio. Por ejemplo, los hackers atacaron la red informática de un importante proveedor de carne de vacuno de Estados Unidos en mayo de 2021 . Como consecuencia, las plantas cárnicas de Estados Unidos y Australia se vieron obligadas a cerrar. La rapidez con la que se ha implantado la nueva tecnología a nivel de toda la empresa puede significar que aún no se han probado completamente las interdependencias y los puntos críticos de fallo.

  • El cambio climático es otro de los factores que provocan interrupciones de negocio. Las catástrofes naturales, como los incendios forestales que batieron récords en Australia, las inundaciones en Alemania, los tifones en Filipinas, el terremoto en Turquía y los huracanes en Estados Unidos y América Central, provocaron graves interrupciones de negocio. Un Informe de Aon de reciente publicación muestra que las pérdidas aseguradas por catástrofes naturales alcanzaron los 42.000 millones de dólares en el primer semestre de 2021, la cifra más alta en los últimos 10 años de pérdidas aseguradas en los primeros seis meses del año.

Aunque la interrupción de negocio es considerada un riesgo tradicional por su nombre, su perfil está evolucionando rápidamente. Las empresas deben mejorar su comprensión de esta nueva forma de volatilidad y crear soluciones de mercado para gestionar este riesgo. La pandemia de COVID-19 sirve para recordar que la gestión de riesgos y la gestión de la continuidad del negocio deben seguir evolucionando para ayudar a las empresas a prepararse y sobrevivir a eventos extremos. En una encuesta de Aon diferente, relacionada con la preparación frente al COVID-19, sólo dos de cada cinco empresas afirmaron contar con una gestión de la continuidad del negocio (BCM) que aborda la interrupción del negocio por motivos cibernéticos. Al mismo tiempo, cerca del 69% declaró que revisará y mejorará la gestión de la cadena de suministro como parte de sus procesos empresariales habituales. Esto sugiere que las organizaciones comprenden la necesidad de revaluar sus planes existentes para aplicar las lecciones aprendidas durante la pandemia. Para las empresas con modelos de negocio complejos, Aon recomienda mezclar, combinar y alinear las siguientes opciones de transferencia de riesgos:

  • Cobertura tradicional de interrupción de negocio (pérdida de ingresos o beneficios en el lugar afectado).

  • Cobertura de interrupción de negocio por interdependencia (efectos internos en cadena dentro de una organización más amplia, tanto en el lugar afectado como en otros lugares).

  • Cobertura contingente de interrupción de negocio (impacto en los ingresos o beneficios del cliente como consecuencia de un evento cubierto en un cliente o proveedor tercero).

  • Cobertura auxiliar o adicional (aumento de los costes, aumento del coste adicional o denegación de acceso)

Al mismo tiempo, Aon cree que las organizaciones tendrán que prepararse para escenarios extremos más frecuentes provocados por las perturbaciones económicas, las crisis de salud, las perturbaciones del modelo de negocio, las tensiones geopolíticas y los fallos tecnológicos.

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